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Teniendo como base los principios
enunciados en la nota anterior sobre la filosofía de la cría
de caballos, pasamos a desarrollar los aspectos relacionados
con la instalación de un harás, comenzando por la elección del
área en donde será erigido.
SELECCIÓN DEL ÁREA
-
Existen dos casos fundamentales: el primero, donde el
propietario ya posee un establecimiento y desea crear un harás
separado de un sector dedicado a la agricultura y/o a la
producción pecuaria; y el segundo, donde el potencial criador
no posee tierras y comienza por la selección del área para
instalarse. En el primer caso, a veces, no todos los
requisitos ideales serán satisfechos, ya que las condiciones
de clima, suelo o región pueden no ser las ideales. No
obstante, caben recomendaciones que serán validas en tanto se
trata de seleccionar las áreas más favorables dentro de la
propiedad.
ÁREA
-
Debe estar directamente
relacionada con la cantidad de animales, en función del número
de yeguas (1
yegua/ alqueire),
suelo, pastos, clima, manejo suelto o semiconfínado,
aprovechamiento del área, etc. Como número orientativo podemos
decir que para 40 yeguas necesitaremos 40 alqueires útiles,
previendo con relación a cada yegua un producto en pie, un
animal de aflo y otro de sobreaño.
SUELO
-
La clave del éxito de una explotación equina está directamente
relacionada con la fertilidad de la tierra. Esta
característica cualitativa aportará pasturas ricas y
abundantes, desde el punto de vista económico. Además de la
fertilidad, deben ser consideradas las características físicas
y topográficas.
Desde el punto de vista físico, no son
recomendables los suelos extremadamente arcillosos y arenosos,
o con piedras. Los primeros, por presentar una compactación
que afecta tanto a los cascos y aplomos de los animales como
al desarrollo radicular de las pasturas. Los segundos, por ser
muy abrasivos y de escasa retención de nutrientes y agua,
afectando el desarrollo de los pastos.
TOPOGRAFÍA
-
Con relación al relieve del terreno son preferibles los planos
y los levemente ondulados, pues favorecen los aplomos
correctos y el buen desarrollo muscular. Los terrenos
accidentados son peligrosos y difíciles para manejar, pues
siempre hay grandes riesgos de pérdidas de nutrientes por
lixiviación (pérdida de sales minerales) y erosión.
Estos tres aspectos fundamentales —fertilidad,
características físicas y topográficas— pueden ser observados
fácilmente por un profesional competente. Los árboles, pastos
e hierbas dañinas indican suelos ricos o pobres. Por otro
lado, el análisis de las condiciones físico-químicas del suelo
es fundamental para ayudar en una decisión. Con relación a la
forma geométrica, son preferibles los terrenos cuadrangulares,
por su facilidad de estructuración —división de piquetes y
vías de circulación.
Por último es importante poner de relieve
la valorización de las tierras en regiones con buenos suelos,
llegando los criadores a destacar en sus catálogos los lugares
en donde fueron criados
sus animales: Kentucky y Ocala
en los Estados Unidos, Normandía en Francia, Mar del Plata,
Lujan y Capitán Sarmiento en la Argentina, Campiñas, Curitiba
y Bagé en Brasil.
Tales regiones son sinónimos de
buenos suelos, clima y pasturas, factores estos básicos y
fundamentales para la cría del sangre pura de carrera.
CLIMA
-
A pesar de la gran capacidad de adaptación de los equinos,
entre los que encontramos razas adaptadas a condiciones
extremas de frío y calor, a altitudes variables desde el nivel
del mar a las altas montañas, el caballo, en general, prefiere
climas amenos. Cabe, no obstante, una consideración para cada
raza que refleja el clima de origen e indica el nivel de
adaptación. Por ejemplo, los caballos cuarto de milla y pura
sangre ingles prefieren climas templados, en tanto que el
árabe soporta muy bien el calor y la humedad.
Entre los factores a observar podemos
considerar el clima de la región, los índices pluviométricos,
las temperaturas medias, máximas y mínimas, evaporación,
déficit hídrico, humedad relativa, frecuencia de heladas,
presión barométrica, vientos predominantes (época y velocidad),
insolación (medias de días claros, cubiertos y nublados), etc.
Estos datos nos ayudarán a definir períodos críticos y,
juntamente con los datos de los suelos, facilitarán la
elección de las pasturas a implantar, definirán el manejo de
los animales y el tipo de cría —extensiva o semiextensiva.
AGUA
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La calidad del agua es fundamental, por ser un factor decisivo
en la vida y en la salud de los animales. Es importante la
realización de análisis físicoquímicos (relativos a los
nutrientes) que definen la calidad, como de análisis
bromatológicos para verificar la presencia de microorganismos
que puedan inviabilizar la potabilidad. Además del agua para
el consumo de los animales, otras fuentes como ríos, canales y
represas son importantes —siempre que se encuentren libres de
residuos industriales y/o pesticidas agrícolas
— por ser útiles en los sistemas de
irrigación.
FORESTACIÓN
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Los árboles, además de sus funciones vitales como sombra
protectiva y oxigenación, cumplen también otras funciones
importantes en los harás, como el-de contomo perimetral y
protección de los vientos. Resultan también atractivos para
los pájaros y poseen, asimismo, valor paisajístico.

INFRAESTRUCTURA DE APOYO
- Son las
autopistas, las rutas, los caminos transitables durante todo
el año, la proximidad de ciudades, los centros proveedores de
materiales de construcción, medicamentos, personal para los
distintos trabajos, ingeniero agrónomo, veterinario,
transportes y comunicaciones. Estos factores facilitan la
instalación y el futuro manejo del harás.
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