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Como escoger el campo

Por el  Ing. Agr. Ricardo Adrián Muradas

            Teniendo como base los principios enunciados en la nota anterior sobre la filosofía de la cría de caballos, pasamos a desarrollar los aspectos relacionados con la instalación de un harás, comenzando por la elección del área en donde será erigido.

 

SELECCIÓN DEL ÁREA - Existen dos casos fundamentales: el primero, donde el propietario ya posee un establecimiento y desea crear un harás separado de un sector dedicado a la agricultura y/o a la producción pecuaria; y el segundo, donde el potencial criador no posee tierras y comienza por la selección del área para instalarse. En el primer caso, a veces, no todos los requisitos ideales serán satisfechos, ya que las condiciones de clima, suelo o región pueden no ser las ideales. No obstante, caben recomendaciones que serán validas en tanto se trata de seleccionar las áreas más favorables dentro de la propiedad.

 

ÁREA - Debe estar directamente relacionada con la cantidad de animales, en función del número de yeguas (1 yegua/ alqueire), suelo, pastos, clima, manejo suelto o semiconfínado, aprovechamiento del área, etc. Como número orientativo podemos decir que para 40 yeguas necesitaremos 40 alqueires útiles, previendo con relación a cada yegua un producto en pie, un animal de aflo y otro de sobreaño.

 

SUELO - La clave del éxito de una explotación equina está directamente relacionada con la fertilidad de la tierra. Esta característica cualitativa aportará pasturas ricas y abundantes, desde el punto de vista económico. Además de la fertilidad, deben ser consideradas las características físicas y topográficas.

        Desde el punto de vista físico, no son recomendables los suelos extremadamente arcillosos y arenosos, o con piedras. Los primeros, por presentar una compactación que afecta tanto a los cascos y aplomos de los animales como al desarrollo radicular de las pasturas. Los segundos, por ser muy abrasivos y de escasa retención de nutrientes y agua, afectando el desarrollo de los pastos.

 

TOPOGRAFÍA - Con relación al relieve del terreno son preferibles los planos y los levemente ondulados, pues favorecen los aplomos correctos y el buen desarrollo muscular. Los terrenos accidentados son peligrosos y difíciles para manejar, pues siempre hay grandes riesgos de pérdidas de nutrientes por lixiviación (pérdida de sales minerales) y erosión.

       Estos tres aspectos fundamentales —fertilidad, características físicas y topográficas— pueden ser observados fácilmente por un profesional competente. Los árboles, pastos e hierbas dañinas indican suelos ricos o pobres. Por otro lado, el análisis de las condiciones físico-químicas del suelo es fundamental para ayudar en una decisión. Con relación a la forma geométrica, son preferibles los terrenos cuadrangulares, por su facilidad de estructuración —división de piquetes y vías de circulación.

          Por último es importante poner de relieve la valorización de las tierras en regiones con buenos suelos, llegando los criadores a destacar en sus catálogos los lugares en donde fueron criados

sus animales: Kentucky y Ocala en los Estados Unidos, Normandía en Francia, Mar del Plata, Lujan y Capitán Sarmiento en la Argentina, Campiñas, Curitiba y Bagé en Brasil.

Tales regiones son sinónimos de buenos suelos, clima y pasturas, factores estos básicos y fundamentales para la cría del sangre pura de carrera.

 

CLIMA - A pesar de la gran capacidad de adaptación de los equinos, entre los que encontramos razas adaptadas a condiciones extremas de frío y calor, a altitudes variables desde el nivel del mar a las altas montañas, el caballo, en general, prefiere climas amenos. Cabe, no obstante, una consideración para cada raza que refleja el clima de origen e indica el nivel de adaptación. Por ejemplo, los caballos cuarto de milla y pura sangre ingles prefieren climas templados, en tanto que el árabe soporta muy bien el calor y la humedad.

         Entre los factores a observar podemos considerar el clima de la región, los índices pluviométricos, las temperaturas medias, máximas y mínimas, evaporación, déficit hídrico, humedad relativa, frecuencia de heladas, presión barométrica, vientos predominantes (época y velocidad), insolación (medias de días claros, cubiertos y nublados), etc. Estos datos nos ayudarán a definir períodos críticos y, juntamente con los datos de los suelos, facilitarán la elección de las pasturas a implantar, definirán el manejo de los animales y el tipo de cría —extensiva o semiextensiva.

 

AGUA - La calidad del agua es fundamental, por ser un factor decisivo en la vida y en la salud de los animales. Es importante la realización de análisis físicoquímicos (relativos a los nutrientes) que definen la calidad, como de análisis bromatológicos para verificar la presencia de microorganismos que puedan inviabilizar la potabilidad. Además del agua para el consumo de los animales, otras fuentes como ríos, canales y represas son importantes —siempre que se encuentren libres de residuos industriales y/o pesticidas agrícolas — por ser útiles en los sistemas de irrigación.

 

FORESTACIÓN - Los árboles, además de sus funciones vitales como sombra protectiva y oxigenación, cumplen también otras funciones importantes en los harás, como el-de contomo perimetral y protección de los vientos. Resultan también atractivos para los pájaros y poseen, asimismo, valor paisajístico.

 

 

 

 

INFRAESTRUCTURA DE APOYO - Son las autopistas, las rutas, los caminos transitables durante todo el año, la proximidad de ciudades, los centros proveedores de materiales de construcción, medicamentos, personal para los distintos trabajos, ingeniero agrónomo, veterinario, transportes y comunicaciones. Estos factores facilitan la instalación y el futuro manejo del harás.

 

 

 

 

 

 

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