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Selección de variedades forrajeras

Por el Ing. Agr. Ricardo Adrián Muradas

             Como ya señalamos anteriormente, existen cuatro pilares básicos para el éxito en toda empresa de cría: nutrición, sanidad, manejo y capacidad genética. Siguiendo, pues, este orden de prioridades vamos a hablar del primero de estos item, el cual tiene como base fundamental las pasturas. No obstante la influencia del hombre, el caballo es ''todavía" considerado un herbívoro dentro de la clasificación zootécnica, conservando las características morfológicas y de fisiología digestiva que así lo definen. El hábito de pastoreo bajo, próximo al suelo, permitido por la presencia de dientes incisivos superiores y un labio de extrema movilidad, nos proporciona una idea acerca del tipo de plantas fon-ajeras que el caballo prefiere y que resisten a ese tipo de pastoreo.

 

 

 

• PLANTAS FORRAJERAS - Pueden ser estoloníferas de crecimiento rastrero, o cespitosas —que crecen en matas ensanchándose— de poca altura, o que permitan al hombre mantenerlas en esa condición por medio de técnicas de manejo como carga animal controlada, cortes, pastoreo con otras especies animales, etc.

             En función del tipo de pastoreo bajó y selectivo, es importante conocer un poco las características de plantas como la localización de las reservas y gemas de brotación, a fin de que el pastoreo no interese esas áreas, afectando el futuro rebrote, curva de crecimiento de cada especie, directamente ligada a las condiciones de clima y suelo. Para el caso específico de Brasil, observando la curva de crecimiento de las especies forrajeras tropicales y subtropicales (propia de los centros de cría de San Pablo y Río de Janeiro) veremos que esas variedades concentran su producción en los meses de octubre a marzo y.que la curva de producción es prácticamente la misma que la de la curva de precipitaciones — índice de lluvias—, temperaturas altas y luminosidad, con días más largos.

          Esos tres factores climatológicos —precipitación, temperatura y luminosidad—, asociados a la fertilidad del suelo, influyen decisivamente en el crecimiento de plantas forrajeras de características tropicales o subtropicales, como, por ejemplo, Coast cross {Cynodon dactylon c.v. 1 pers) Transvala (Digitoria decumbeiis) y grama Rhodes (Chloris gayana Kimth), concentrando hasta el 80 % de su producción en el periodo primavera-verano.

            Por otro lado, las especies de clima templado (estados de Río Grande do Sal, Santa Catarina y parte de Paraná) presenta concentración productiva en invierno y en primavera, favorecidas por las bajas temperaturas, días cortos y de humedad, como es el caso de Raigrass perenne {Lollium perenne), Falaris (Phalaris tuberosa). Trébol blanco (Trifolium repetís), etc.

 

• SUELO - Las especies forrajeras deben ser seleccionadas de acuerdo con el tipo de suelo y las propiedades que posee, y no imponer al suelo las plantas de preferencia de los propietarios. En terrenos de topografía accidentada el cultivo de plantas con características cespitosas, pocos eficaces en la cobertura del terreno, llevaría a procesos erosivos entre las plantas, con una pérdida de stand y de suelo. En este tipo de topografía serían aconsejables especies estoloníferas o rizomatosas. que invadan el terreno, produciendo una mayor cobertura y retención del suelo.

           Ese problema sería más grave si el suelo fuese además arenoso con pocas agregaciones. Tampoco nos traería resultados positivos cultivar una planta de terreno arenoso en un suelo arcilloso, o una de suelos húmedos en suelo seco, por mejor que ella sea. Otro factor a considerar es la exposición del terreno. Las tierras con declive en exposición norte y este reciben los rayos solares perpendiculares, lo que significa mayor temperatura y mayor número de horas de insolación. Esta característica favorece a las especies de estación estival. .

         Por otro lado, las tierras con declive para el sur o el oeste reciben los rayos solares oblicuamente, presentándose más frías y con menos horas de luz, todo lo cual favorece a las especies de comportamiento invernal.

          Con relación a la fertilidad del suelo se da una división en tipos de plantas. Existen las exigentes como Coast cross, "Kikuo" {césped Quicuio —Pennisetum clandestinum), Alfalfa, Raigrass perenne; las medianamente exigentes: Pensacola (Paspalum notatum saurae), pasto Pangóla (Digitada decumbens stent), y la poco exigente, Braquiaria humidicola, a la que en Brasil, entre otras denominaciones, se le da la de césped aguja. La fertilidad del suele puede ser corregida por medio de tecnología. Pero en tal caso es necesario analizar el aumento en los costos para la producción de los forrajes.

 

 

 

 

 

  CLIMA - Es otro factor limitante en la selección de los forrajes y debe ser encarado de modo de considerar todos las variables asociadas a la localización por medio de los datos de latitud, longitud y altura. Los dos principales item a considerar son: temperatura y precipitaciones. Estos dos factores, sumados a la localización, permiten, en una primera aproximación, encontrar el tipo de forraje adaptable a la región.

 

  TEMPERATURA - No sólo es importante la media anual como la distribución media de la temperatura en los diferentes meses del año y los valores absolutos. Estos índices permiten evaluar períodos críticos, como, por ejemplo, el exceso de temperatura en especies de clima templado, o heladas en especies tropicales.

 

  PRECIPITACIONES - De la misma manera como la temperatura es factor decisivo en el proceso de crecimiento y desarrollo de cada especie forrajera, nos interesa la media anual como referencia, y mucho más la distribución mensual para definir período de sequías o lluviosos.

Junto con los datos de precipitación son importantes los de evapotranspiración potencial y real, déficit hídrico y hídrico anual'.

 

  FOTOPERIODICIDAD - La influencia del período luminoso es reconocida en el proceso de desarrollo de las plantas forrajeras así como la insolación.

         Otros factores climáticos que tendremos en consideración como auxiliares en la decisión serán la humedad relativa del aire, la presión barométrica, nebulosidad, vientos y heladas.

 

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