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Como ya señalamos anteriormente, existen
cuatro pilares básicos para el éxito en toda empresa de cría:
nutrición, sanidad, manejo
y
capacidad genética.
Siguiendo, pues, este orden de prioridades vamos a hablar del
primero de estos item, el cual tiene como base fundamental las
pasturas. No obstante la influencia del hombre, el caballo es
''todavía"
considerado un herbívoro dentro de la clasificación
zootécnica, conservando las características morfológicas y de
fisiología digestiva que así lo definen. El hábito de pastoreo
bajo, próximo al suelo, permitido por la presencia de dientes
incisivos superiores y un labio de extrema movilidad, nos
proporciona una idea acerca del tipo de plantas fon-ajeras que
el caballo prefiere y que resisten a ese tipo de pastoreo.

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PLANTAS FORRAJERAS -
Pueden ser estoloníferas de crecimiento rastrero, o cespitosas
—que crecen en matas ensanchándose— de poca altura, o que
permitan al hombre mantenerlas en esa condición por medio de
técnicas de manejo como carga animal controlada, cortes,
pastoreo con otras especies animales, etc.
En función del tipo de pastoreo bajó y
selectivo, es importante conocer un poco las características
de plantas como la localización de las reservas y gemas de
brotación, a fin de que el pastoreo no interese esas áreas,
afectando el futuro rebrote, curva de crecimiento de cada
especie, directamente ligada a las condiciones de clima y
suelo. Para el caso específico de Brasil, observando la curva
de crecimiento de las especies forrajeras tropicales y
subtropicales (propia de los centros de cría de San Pablo y
Río de Janeiro) veremos que esas variedades concentran su
producción en los meses de octubre a marzo y.que la curva de
producción es prácticamente la misma que la de la curva de
precipitaciones — índice de lluvias—, temperaturas altas y
luminosidad, con días más largos.
Esos tres factores climatológicos —precipitación,
temperatura y luminosidad—, asociados a la fertilidad del
suelo, influyen decisivamente en el crecimiento de plantas
forrajeras de características tropicales o subtropicales,
como, por ejemplo, Coast cross
{Cynodon dactylon c.v. 1
pers)
Transvala
(Digitoria
decumbeiis)
y
grama Rhodes
(Chloris
gayana Kimth),
concentrando hasta el 80 % de su producción en el periodo
primavera-verano.
Por otro lado, las
especies de clima templado (estados de
Río Grande do
Sal,
Santa Catarina y parte de Paraná) presenta concentración
productiva en invierno y en primavera, favorecidas por las
bajas temperaturas, días cortos y de humedad, como es el caso
de Raigrass perenne
{Lollium perenne),
Falaris
(Phalaris tuberosa).
Trébol blanco
(Trifolium
repetís),
etc.
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SUELO -
Las especies forrajeras
deben ser seleccionadas de acuerdo con el tipo de suelo y las
propiedades que posee, y no imponer al suelo las plantas de
preferencia de los propietarios. En terrenos de topografía
accidentada el cultivo de plantas con características
cespitosas, pocos eficaces en la cobertura del terreno,
llevaría a procesos erosivos entre las plantas, con una
pérdida de stand y de suelo. En este tipo de topografía serían
aconsejables especies estoloníferas o rizomatosas. que invadan
el terreno, produciendo una mayor cobertura y retención del
suelo.
Ese problema sería más grave si el suelo
fuese además arenoso con pocas agregaciones. Tampoco nos
traería resultados positivos cultivar una planta de terreno
arenoso en un suelo arcilloso, o una de suelos húmedos en
suelo seco, por mejor que ella sea. Otro factor a considerar
es la exposición del terreno. Las tierras con declive en
exposición norte y este reciben los rayos solares
perpendiculares, lo que significa mayor temperatura y mayor
número de horas de insolación. Esta característica favorece a
las especies de estación estival. .
Por otro lado, las tierras con declive
para el sur o el oeste reciben los rayos solares oblicuamente,
presentándose más frías y con menos horas de luz, todo lo cual
favorece a las especies de comportamiento invernal.
Con relación a la fertilidad del suelo se
da una división en tipos de plantas. Existen las exigentes
como Coast cross, "Kikuo"
{césped Quicuio —Pennisetum
clandestinum),
Alfalfa, Raigrass perenne; las medianamente exigentes:
Pensacola
(Paspalum
notatum saurae),
pasto Pangóla
(Digitada
decumbens stent),
y
la poco exigente,
Braquiaria humidicola, a la que en Brasil, entre otras
denominaciones, se le da la de césped aguja. La fertilidad del
suele puede ser corregida por medio de tecnología. Pero en tal
caso es necesario analizar el aumento en los costos para la
producción de los forrajes.

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CLIMA
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Es
otro factor limitante en la selección de los forrajes y debe
ser encarado de modo de considerar todos las variables
asociadas a la localización por medio de los datos de latitud,
longitud y altura. Los dos principales item a considerar son:
temperatura y precipitaciones. Estos dos factores, sumados a
la localización, permiten, en una primera aproximación,
encontrar el tipo de forraje adaptable a la región.
•
TEMPERATURA
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No sólo es importante la
media anual como la distribución media de la temperatura en
los diferentes meses del año y los valores absolutos. Estos
índices permiten evaluar períodos críticos, como, por ejemplo,
el exceso de temperatura en especies de clima templado, o
heladas en especies tropicales.
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PRECIPITACIONES
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De la misma manera como
la temperatura es factor decisivo en el proceso de crecimiento
y desarrollo de cada especie forrajera, nos interesa la media
anual como referencia, y mucho más la distribución mensual
para definir período de sequías o lluviosos.
Junto con
los datos de precipitación son importantes los de
evapotranspiración potencial y real, déficit hídrico y hídrico
anual'.
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FOTOPERIODICIDAD
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La influencia del período
luminoso es reconocida en el proceso de desarrollo de las
plantas forrajeras así como la insolación.
Otros factores climáticos que tendremos
en consideración como auxiliares en la decisión serán la
humedad relativa del aire, la presión barométrica, nebulosidad,
vientos y heladas.
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